Fuentes de Itamaraty indicaron que la decisión de fondo está tomada y que el momento del regreso dependerá de la evolución del clima bilateral El gobierno brasileño confirmó que el embajador en Argentina, Julio Glinternick Bitelli, retornará a Buenos Aires tras haber sido llamado a consultas, aunque sin precisar cuándo, en el primer indicio de desescalada de la mayor crisis diplomática entre ambos países en décadas.
Fuentes de Itamaraty indicaron que la decisión de fondo está tomada y que el momento del regreso dependerá de la evolución del clima bilateral. Las versiones difieren, sin embargo, sobre el alcance de esa determinación: mientras algunos reportes sostienen que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ya dio la autorización política, otros publicados el mismo jueves señalan que Brasilia mantendrá al diplomático fuera de Buenos Aires por tiempo indeterminado a la espera de gestos de moderación desde la Casa Rosada.
Bitelli, embajador desde 2023, llegó a Brasilia el lunes y mantuvo dos rondas de reuniones con el canciller Mauro Vieira, la segunda de ellas el miércoles, seguida de un encuentro con Lula.
La crisis se desató el sábado 25 de julio, cuando el presidente argentino Javier Milei participó como orador en la Convención Nacional del Partido Liberal en São Paulo, donde respaldó la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro para los comicios del 4 de octubre. En su discurso llamó presidiario a Lula y dirigió un insulto referido al aspecto físico del ministro del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, quien le había denegado autorización para visitar a Jair Bolsonaro, encarcelado por el intento de golpe de Estado.
Al día siguiente, en Radio Mitre, Milei afirmó que el gobierno brasileño aportó el 25% de los recursos de una supuesta campaña contra Argentina desplegada en redes sociales durante el Mundial disputado en Estados Unidos, y extendió la acusación a México y al Partido Demócrata estadounidense. No presentó pruebas que respaldaran esas afirmaciones, que no han sido acreditadas.
Vieira calificó el episodio de situación sin precedentes y, además de llamar a Bitelli, citó al embajador argentino Daniel Raimondi. Lula difundió un comunicado en el que defendió a Brasil como país democrático y soberano y sostuvo que resulta inaceptable que un jefe de Estado extranjero se dirija de manera irrespetuosa a las instituciones brasileñas. Otros integrantes del gobierno brasileño respondieron con descalificaciones personales hacia el mandatario argentino.
El primer gesto de distensión llegó del canciller argentino Pablo Quirno, quien descartó cualquier ruptura de relaciones. No hay ninguna chance de que de nuestro lado las relaciones se rompan, afirmó, y añadió que su gobierno tiene la más alta estima por Bitelli y espera su pronto retorno para continuar la agenda bilateral. En Brasilia interpretaron esas palabras como una separación entre la diferencia política de ambos presidentes y la relación entre Estados.
El antagonismo se remonta a 2023, cuando Lula respaldó públicamente a Sergio Massa en la campaña argentina. Brasil es el principal socio comercial de Argentina. Según el último sondeo de Datafolha, Lula aventaja por cinco puntos en un eventual balotaje.
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